Santísimo Cristo de la Columna

El Santísimo Cristo de la Columna es una pieza central en la devoción y la Semana Santa, con una rica historia que se remonta a principios del siglo XVIII. Documentos de la Hermandad y la tradición popular han dibujado una cronología marcada por la fe, la destrucción y un resurgimiento artístico en la era moderna.
Orígenes Documentales en el Siglo XVIII
La presencia de la imagen del Santísimo Cristo de la Columna se inicia documentalmente en el Siglo XVIII. La primera mención se encuentra en el inventario de la Hermandad del año 1731. Este documento no solo confirma su existencia temprana, sino que también detalla los elementos asociados a su culto y procesión:
“Más otras andas, madera de pino, teñidas de morado, para llevar el Santísimo Cristo de la columna.”
“Más una imagen del Señor amarrado a la columna, que está en dicha ermita.”
Otros registros de la época atestiguan la dedicación de la Hermandad a su mantenimiento. Por ejemplo, en 1738 se documentó un gasto para “Componer el nicho de Ntro. Señor amarrado a la Columna” (Libro 2, pág. 63). Posteriormente, en 1749, se registró la adquisición de telas como las “ocho baras de tafetán celeste” (Libro 1, pág. 73) para el Cristo de la Columna, lo que sugiere que el Señor podría haber llevado algún tipo de túnica.
La Cuestión de Salzillo
La tradición popular ha atribuido la autoría de la imagen primitiva al célebre escultor murciano Francisco Salzillo y Alcaraz. Esta atribución se considera plausible desde el punto de vista cronológico, ya que Salzillo tomó las riendas del taller de su padre, Nicolás Salzillo, tras el fallecimiento de este último en 1727. Pese a la especulación, no existe ningún documento contemporáneo que confirme de manera definitiva esta autoría.
Lamentablemente, la historia de esta devoción sufrió un trágico revés durante la Guerra Civil Española. Al igual que muchas otras obras de arte religioso en la localidad, la imagen original del Santísimo Cristo de la Columna fue destruida. La pérdida de esta talla, ya sea obra de Salzillo o de su escuela, supuso un vacío de gran valor artístico y sentimental para la Hermandad.
La Talla Actual de Juan Manuel Miñarro López
Para reemplazar la imagen perdida, la Hermandad encargó una nueva obra que es la que se venera en la actualidad.
La actual talla del Santísimo Cristo de la Columna es obra del reconocido escultor Juan Manuel Miñarro López, Catedrático de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla. El contrato para su creación se formalizó el 1 de noviembre de 1996 en Sevilla, y la imagen fue finalmente realizada en 1998.
La imagen actual del Santísimo Cristo se inscribe en el estilo hiperrealista y academicista de Miñarro, enfocándose en la fidelidad anatómica y la expresividad dramática basadas en un estudio científico y artístico. Sus características principales son:
Realismo y Dramatismo: La imagen busca un alto grado de realismo, evidente en la anatomía y la representación de las heridas. El dramatismo (o patetismo) se logra a través de la expresión facial y la sangre, invitando a la compasión y a la contemplación de la Pasión.
Detalle Anatómico: Se observa un profundo estudio y ejecución de la anatomía humana.
- La musculatura del torso, hombros y brazos está marcada y tensa, reflejando el esfuerzo y la posición forzada de haber sido atado a la columna.
- Las venas y tendones están sutilmente insinuados bajo la piel, aumentando el efecto de verosimilitud.
Policromía y Heridas: La técnica de policromía intenta imitar la textura y tonalidad de la piel humana.
- El color de la piel no es uniforme, incorporando tonos más pálidos o rojizos que sugieren el sufrimiento físico.
- Se utiliza un efecto «carnosidad» que otorga un aspecto húmedo o sudoroso al cuerpo.
- La imagen está cubierta de regueros de sangre representados con gran realismo y detalle, escurriendo en finos hilos desde la espalda y hombros.
Expresión Facial: El rostro es de una belleza serena, pero marcada por el dolor y la tristeza. Los ojos miran con una expresión de súplica o resignación. La barba y el cabello están esculpidos con meticulosidad.
Composición: La figura está atada a una columna baja, un tronco de madera sencillo con una argolla de hierro. La cuerda que sujeta las manos y rodea el tronco añade un elemento compositivo que dirige la mirada y subraya la inmovilidad forzada del personaje.
