Santísimo Cristo Yacente

La imagen original del Señor del Santo Sepulcro, al igual que casi todas las pertenencias de la Hermandad (con la única excepción de la Virgen de las Angustias), fue destruida durante la Guerra Civil Española.

La Antigua Imagen

La antigua imagen del Santísimo Cristo Yacente era articulada debido a que procesionaba el Jueves Santo en el misterio del Descendimiento.

Aunque el inventario de la Hermandad del año 1731 no lo indicaba explícitamente, se presume que esta imagen articulada era la misma que se colocaba en el Santo Sepulcro para la procesión del Viernes Santo. Esta deducción se basa en la ausencia de una imagen de Jesucristo yacente separada en dicho inventario.

Esta práctica se refuerza con un extracto del Libro 2º de la Hermandad, donde, en la Junta celebrada el 15 de agosto de 1740 (páginas 106-108), se menciona textualmente:

“Esta Hermandad dijo que en atención a que el Sepulcro en que se pone a Nº Redentor Jesucristo el Viernes Santo en la tarde después de descendido de la Cruz no es de la mayor decencia ni correspondiente a la función tan solemne de aquel día habiendo manifestado”

Esta antigua talla ya figuraba en los inventarios de la Hermandad desde comienzos del siglo XVIII.

La Nueva Imagen (Posterior a la Guerra Civil)

La imagen actual, que sustituye a la quemada en la Guerra Civil, fue realizada por el Padre José María de Vera (cuyo nombre civil era Alfonso Ramón y Uribe) en el año 1950.

El Padre José María de Vera (Alfonso Ramón y Uribe) nació en Vera (Almería) en 1912. Perteneció a la Provincia Capuchina de Cataluña y desarrolló gran parte de su vida en Barcelona. Allí se formó artísticamente, ejerciendo la docencia y cultivando la pintura, pero destacando especialmente en la escultura. Complementó su formación autodidacta con lecciones de los maestros Josep Clarà y Manuel Hugué, figuras relevantes del Novecentismo catalán de principios del siglo XX.

Su obra es predominantemente de temática religiosa, a la que imprime un carácter marcado, y se encuentra mayoritariamente en Andalucía y Cataluña. Fuera de estas regiones, también es autor del monumento pamplonés al Padre Esteban de Adoain y de un notable busto del Padre Donostia para el Colegio de Lecároz.

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