Poesía a la Virgen

Líneas de fe, rima y devoción mariana.

Querer con el alma


No mires a la Virgen de las Angustias este año
cuando asome triunfal por su puerta,
cuando Vera, estallando en gozo,
le abra el alma de par en par, entera.
No la mires cuando el sol de junio ilumine su belleza,
ni cuando las campanas rompan el aire
pregonando que el Centenario ya llega.
Aunque lleves todo el año contando los minutos y las horas eternas,
aunque el calendario grite a cuatro vientos que vuelve a la calle…
¡Coronada, Patrona y Reina!
No te pierdas solo en sus ojos, mantén la calma, haz la prueba:
que no hace falta mirarla
para saber que Ella es nuestra mayor herencia.
Confía en estos versos, y si quieres verla… reza.
Porque hay amores que te desbordan sin que los ojos apenas los vean.
No dirijas solo la mirada a esa corona que brilla,
como cien años de promesas cumplidas,
ni al oro que la rodea
ni al manto de estrellas
que la cubre dulcemente como cielo que la besa;
míralo todo en su pueblo,
que la nombra Patrona
con voz firme y sincera.
No la mires este año,
no hace falta para verla.
Quédate por donde pasa,
busca el rastro que Ella deja…
en los ojos de su gente
en la lágrima que tiembla
en los balcones vestidos,
en las flores, en los niños, en los cantos y las velas.
En todos los que nos enganchamos a la fría reja de su Ermita,
solo para estar con Ella.Mírala recorriendo nuestras calles en primavera,
bendiciendo cada familia, cada casa y cada puerta,
deteniéndose en los rincones donde el veratense su vida le entrega.
Ella es el pilar que nos sostiene,
la luz que ilumina, la mano que alienta,
el corazón que late en el pecho de esta tierra noble,
de esta tierra vieja.
Mírala también en las manos de las madres y de todas las abuelas.
En su forma de nombrarla, con esa devoción que es nuestra esencia;
en aquel pañuelo que guardan para las grandes fechas,
y en el silencio emocionado con que la contemplan cuando pasa cerca.
Porque tal vez aprendiste
a quererla sin apenas
necesidad de mirarla,
solo sintiendo su fuerza;
como quien sabe que la Madre
está aunque no se la vea.
Nuestra Virgen de las Angustias
no precisa que la vean;
vive en la fe heredada,
en la memoria que queda,
en el amor que no muere
aunque la voz ya no suene.
Y cuando el orgullo nos suba al pecho
y el Centenario la gloria nos traiga,
cuando todo nuestro pueblo sea un solo grito que reescriba la
historia…
no hacen falta los ojos:
a la Virgen se le quiere con el alma.
¡Viva la Virgen de las Angustias!
¡Viva la Patrona de Vera!
¡Viva la Madre de Dios!


Juncal de Haro Cortizo
Mayo 2026

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